miércoles, 17 de abril de 2013

Salmorejo cordobés

Mi tiempo en el querido piso-horno de Granada me hizo amar el gazpacho y el salmorejo, nuestros menús oficiales ante la dificultad de comer platos calientes mientras intentábamos sobrevivir al calor afixiante, fruto de un sol de justicia cayendo sin piedad sobre nuestra destrozada azotea.

Aunque a mí me gusta todo el año, va llegando el tiempo más apropiado para un salmorejo fresquito. ¡Receta fácil y rápida!


Ingredientes:

Son muy fáciles de recordar, ya que son los mismos que utilizarías para prepararte una tostada de tomate: tomates, pan, ajo, aceite de oliva virgen (importante que sea de buena calidad) y sal.

Las cantidades son aproximadas, lo mejor es que lo vayas probando y le vayas añadiendo lo que creas que le falta, pero para que te hagas una idea, yo suelo utilizar 2 tomates medianos, un diente de ajo, un trozo de pan (como el que usarías para acompañar la comida) y 1/4 de un vaso de aceite de oliva. Pero repito, lo mejor es que lo vayas probando, puede que te guste más fuerte o más suave, más espeso o más líquido...

Preparación:

1. Retira los puntos de unión de los tomates con el tallo, y corta los tomates en trozos.

2. Parte el diente del ajo por la mitad a lo largo, y retira el tallo verde del centro. Es un plato que contiene ajo crudo, y esto ayudará a que no repita.

3. Es mejor que el pan sea del día anterior. Si está muy duro, mójalo en agua. Si no tienes pan de barra, puedes utilizar una tostada de pan de molde.

4. Echa los tomates, el ajo, el pan, un chorro de aceite de oliva, y la sal en una jarra para batir. Añade medio vaso de agua. 

5. Bátelo todo y añade más agua si se ha quedado demasiado espeso. Cuando esté a tu gusto, sírvelo muy frío. 

¡Buenísimo!


Para completar la comida, añádele taquitos de jamón serrano y huevo duro.

Si te gusta más espeso que líquido, es ideal para untarlo sobre una tostada de pan reciente con los taquitos por encima. 

¡Un beso! :)

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